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Tenemos recuerdos porque la vida lo merece,
tenemos recuerdos porque no queremos el olvido.
Hablamos acerca de nuestra historia
porque si no lo hacemos nosotros entonces quién?
Hablamos porque sino, los recuerdos se hunden en el abismo oscuro del olvido.

FRAGMENTO TOMADO DE LA SERIE
MARCAS, HUELLAS Y VESTIGIOS


Entre 1987 y 1994 alrededor de 342 familias de los municipios de Trujillo, Riofrío y Bolívar presenciaron y sufrieron las consecuencias físicas y morales de la tortura, la desaparición y la muerte de sus seres queridos. Mediante una acción sistemática y continuada se presentaron formas de aniquilamiento de la población civil como la llamada Masacre de Trujillo en la que agentes de la fuerza pública, el narcotráfico y el sicariato se tomaron la población civil con las formas más repugnantes de aniquilamiento de la vida humana, operación limpieza y persecución política. Un hecho en el que actores de todo tipo confluyeron para representar un espectáculo de horror que aún hoy sigue sacudiendo la conciencia de la comunidad que presenció y sufrió de primera mano los vestigios de la guerra.

Pero más allá de estos hechos que datan la violencia y el conflicto político que azotó con tanta fuerza al Valle del Cauca, la comunidad de Trujillo es un referente de lucha y resistencia que se niega a olvidar lo sucedido y a repetir la historia. Familias enteras que sufrieron y lloraron tanto a sus muertos que en su honor levantaron el Parque Monumento a la Vida para que nunca se olvide que recordar y no olvidar es la mejor manera de dignificar su historia. Peregrinaciones anuales, ritos religiosos y simbólicos, prácticas artísticas y sociales son esas tareas que constantemente y desde 1995 cumple la Asociación de las Familias de las Víctimas de Trujillo AFVIT en el largo camino por la verdad, la justicia y la reparación.

Fotografía de la serie El Remanso de Beltrán

Trujillo, una gota de esperanza en un mar de impunidad del artista Rodrigo Grajales constituye no solo la memoria visual de estas familias que perdiéndolo todo, no les arrebataron la ilusión de un mejor mañana, sino que también explora desde lo estético la relación con el Río Cauca, tan importante para la economía pero que en época de guerra se convierte en una gran fosa común, las huellas y vestigios del paso del tiempo en los rostros de las madres de las víctimas que no pudieron despedirse y que su corazón sigue de luto, el desolador porvenir de los niños que cargan sobre sus hombros una historia de guerra que nunca eligieron pero sí les tocó y por último, el sentimiento de piedra frente a la impunidad, el abandono y la indiferencia.

Esta exposición presenta una selección a partir de más de 100 tomas que conforman el proyecto fotográfico Trujillo, una gota de esperanza en un mar de impunidad, en busca de proponer un recorrido no solo a través de la obra del artista, sino también de un hilo de memoria donde confluyen los gestos de la comunidad y los individuos como símbolo de sus resistencias enmarcadas en el territorio.

SOBRE EL ARTISTA

RODRIGO GRAJALES

Fotógrafo, artista y documentalista. Docente de la Licenciatura en Artes Visuales de la Universidad Tecnológica de Pereira. Su trabajo ha estado guiado desde la fotografía documental, experimental y en los últimos años de cara al periodismo y al ejercicio de construcción de memoria histórica. Acompaña movimientos y procesos sociales y de resistencia como el caso de la Asociación de las Familias de las Víctimas de Trujillo AFVIT con la que lleva trabajando durante más de 10 años en la construcción de un registro fotográfico que date de los actos simbólicos, políticos y religiosos que realizan en conmemoración de sus muertos.

Los muertos de la guerra perpetrada en Trujillo se los llevaron las aguas del Río Cauca y todo lo que corre por este río queda estancado, casi siempre, en el Remanso de Beltrán ubicado en el municipio de Marsella departamento de Risaralda. Las aguas del río son símbolo de ocultamiento de los cuerpos y de la impunidad de los hechos.

La procesión del dolor de la guerra no sólo se lleva por dentro. Hay unas, como esta, que navegan por las aguas. Magdalenas por el Cauca es una iniciativa de los artistas Gabriel Posada y Yorlady Ruiz que rinde homenaje a las personas desaparecidas y a sus madres, mientras denuncia el horror que han tenido que vivir los habitantes de poblaciones a las orillas del río Cauca. En este ritual, las balsas cargan imágenes pintadas a mano de las madres de las víctimas como símbolo de dolor. Flotan por el río, el mismo que sirvió como fosa común para los cadáveres de sus muertos.

342 es la cifra oficial de las víctimas mortales de Trujillo, Riofrío y Bolívar. ¡…342…? Homenaje a las víctimas, como su nombre lo afirma, es un homenaje a ellos y la intención de reconstruir sus memorias. A través de los niños que son quienes más sufren con el flagelo de la guerra se presenta esta obra que consta de dos partes: una serie de fotografías de los niños con el rostro cubierto y otra donde los muestran. “Estas últimas fotos solo las verá el país cuando haya un verdadero cambio”, expresa el artista.

De la serie Magdalenas por el Cauca

La piedra es un símbolo vivo de las tragedias en Colombia. Los colombianos sí que sabemos de sentir piedra: frente a la impunidad, la violencia, la injusticia. ¡Qué piedra! es una invitación al desahogo para que esa piedra se convierta en paz, una paz construida por todos con un sentido de superación del odio, de la avaricia. Una piedra en búsqueda de la equidad, la justicia y la reparación a los familiares de las víctimas. Una en la que los territorios ocupados sean devueltos, que las viudas y huérfanos así como los desplazados puedan recuperar sus territorios y su cultura. Una piedra en la que no se le siga arrebatando el alma a la gente.

De la serie ¡Qué piedra!
SOBRE EL PROYECTO

Trujillo, una gota de esperanza en un mar de impunidad fue seleccionada en la convocatoria Narrativas Fotográficas del proyecto de investigación + creación La penúltima verdad: edición colectiva de las narrativas del conflicto armado en el Eje Cafetero, financiado por el Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación a través de InvestigArte 2.0.

La Penúltima Verdad es un laboratorio de comunicaciones de la Universidad de Caldas que busca integrar el trabajo creativo de estudiantes y profesores mediante la experimentación de formas expresivas y divulgativas. Ahora esta iniciativa centra sus esfuerzos en la edición colectiva de las narrativas que daten sobre el conflicto armado vivido en el Eje Cafetero no sólo como un ejercicio de visibilización de memoria histórica sino también de expansión, apropiación y reflexión frente a los hechos violentos y sus consecuencias.


Créditos

La Penúltima Verdad
Edición colectiva de las narrativas del conflicto armado en el Eje Cafetero

Trujillo, una gota de esperanza en un mar de impunidad
Rodrigo Grajales

MESAS DE EDICIÓN
Raya Editorial
Matiz Taller Editorial
Festival Internacional de la Imagen

Curaduría y edición
Zully Sotelo – Colombia
Karim Ganem Maloof – Colombia
Luis Miguel Gallego – Colombia

Equipo museográfico
Ayda Nidia Ocampo
Sebastián Rivera
Jefferson Pineda

Textos
Jefferson Pineda
Juana Valentina Bustos

Producción general
Juliana Soto
Daniel Montoya